|
Ese es mi número o por lo menos el número que me asigna el Fondo de Población de la ONU. Todos tenemos uno y muchos lo descubrieron hoy por primera vez cuando, con total certeza, la ONU anunció que una beba de 2,5 kg llamada Dánica es la habitante numero 7 mil millones del mundo y que nació en Filipinas. Fueron varios los países que comenzaron una carrera para arrogarse el ¿merito? de contar con la habitante numero 7 mil millones, una cifra que, por otra parte, a esta hora ya esta desactualizada y sino mirá acá http://www.7billionactions.org/ , así de rápido crece la población mundial. Es más, para terminar de marearnos entre tantos millones de números, calculan que para el año 2043, seremos 9 mil millones de personas en el mundo. Es que después de haber crecido lentamente durante la mayor parte de la Historia, en los últimos 50 años, nos hemos duplicado. Y esta información contrasta fuertemente con otra que afirma que las mujeres tienen cada vez menos hijos y que las sociedades están envejeciendo y que los países desarrollados están preocupados por las consecuencias que esto tiene en la economía. Entonces, ¿Dónde nace tanta cantidad de chicos? La respuesta quizá puede leerse ente líneas en las declaraciones del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon: “esta bebe llega a un mundo contradictorio, donde hay mucha comida y mil millones de personas que se van a dormir hambrientas cada noche”. Quizás también por eso, esta vez, la ONU decidió no calificar a la bebe como la afortunada numero 7 mil millones ya que quien en su momento fue presentado al mundo como el “afortunado bebe 6 mil millones” hoy tiene 12 años, vive en la pobreza, su padre tiene cáncer y no puede acceder a un tratamiento médico. El anuncio de la ONU más que un festejo termina transformándose en un llamado de atención. Como si de una gran ruleta se tratara, a todos nos toca un número, algunos con más suerte que otros. La diferencia con los juegos de azar es que en este caso, las reglas y la dinámica la determinamos nosotros y la responsabilidad se reparte entre todos, exactamente entre 7 mil millones de personas (bueno, aproximadamente).
Si querés saber cuál es tu número de habitante hace click acá e ingresá tu fecha de nacimiento: (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/10/111027_siete_mil_millones_y_usted.shtml#output_1
|
|
|
Dos familias, una misma sociedad
Después de confirmarse la noticia más triste, la muerte de la chica de 22 años que estaba internada muy grave desde el viernes pasado, comenzaron las preguntas; un intento por buscar razones lógicas y tangibles que permitan su manipulación y así evitar un nuevo caso. Pero nada es tan sencillo. Una multiplicidad de factores hizo que esa noche se encontraran en una misma esquina una estudiante a punto de recibir su diploma de profesora de educación física y un chico de 16 años manejando un auto. Ella quedó tirada a su suerte, que fue fatal y él se fue del lugar a buscar ayuda en otro lado y en otras personas. El resto es desconocido: una picada, otros autos involucrados, un festejo de cumpleaños, un semáforo que estaba en rojo. Será la justicia la responsable de armar el rompecabezas.
Los médicos que atendieron a Mariana dijeron desde un primer momento que sus posibilidades eran mínimas, pero suficiente para transformarse en la esperanza más grande a la cual se aferraba la familia. La única preocupación era Mariana. Después, quizás si les quedan fuerzas, se concentren en los pasos que seguirá la justicia para determinar los responsables y aplicar una pena. Hoy la familia pidió que sea ejemplificadora. Y este es el punto donde aparecen las preguntas: ¿ejemplificadoras para quién? ¿Para los adolescentes, para los padres, para los conductores o para toda una sociedad inmadura e incapaz de formar y educar a sus adolescentes en la responsabilidad? Hay dos familias que viven un infierno, una por la pérdida de su hija, otra por el futuro de su hijo quien pasará por un sistema de institutos de menores que probablemente le deje más secuelas negativas que positivas.
Hay un principio que se repite en la mayoría de las creencias, religiones, ideologías o posturas que pueda tomar el hombre y es el respeto a la vida. Ese debería ser el principio que guie el accionar de las personas. Si, por lo menos, tomáramos en cuenta este principio fundamental, nuestras acciones cambiarían de sentido y es posible pensar que, de alguna manera, el dolor de dos familias fuese mitigado.
|
|
Cuando llegué al punto final de la columna publicada en la contratapa del diario Página 12, firmada por Fito Páez tuve la primera sensación: desconcierto. Quizás el cariño a quien ha formado parte de mi vida sin quererlo, el respeto a quien nos ha regalado algunas de las letras más bellas del rock nacional se impuso al contenido de la columna. Pero miré un poco más abajo y leí la forma en que el diario y el propio Fito Páez se autodenominaba: vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entonces decidí suprimir casi contra mi voluntad su historia como pieza fundamental de la música argentina y lo releí como una carta de lector. Fue cuando tuve la segunda sensación: sorpresa. Expresiones y palabras como "asco", "repulsión", "jauría de ineptos o incapaces" hicieron tanto ruido que terminé concentrada en la forma y no en el contenido. Y quizás allí radique el problema: lo más interesante que puede pasarle a una sociedad es la discusión de ideas, la defensa honesta y respetuosa de proyectos de sociedad pero cuando se cede a la presión de las descalificaciones, se caen los argumentos. Es lo que le pasa a la columna de Fito Páez. Si viviera en Buenos Aires, no votaría a Macri pero eso no transforma a sus votantes en personas asquerosas. Siempre defenderé con todas mis fuerzas la expresión libre de las ideas y con la misma intensidad criticaré el ataque y la descalificación.
Desde la publicación de la columna del rosarino, conocí otra mitad de Fito Páez; elijo la primera, la que representa su música y su poesía. La otra, no me gusta pero la respeto y bajo ningún punto de vista me da asco.
|
|
Toda discusión posterior a una muerte, resulta estéril. Analizar las causas, hablar con numerosos especialistas, escuchar testigos, y repasar hasta el hartazgo los detalles más escabrosos del caso, no revive a la víctima. Todo lo que pudo hacerse antes para evitar lo sucedido no se hizo; las razones, múltiples. La pregunta es entonces, si ahora, después de una muerte, lo que haya que hacer para evitar una nueva, se hará.
Miguel Ramírez tenía 32 años y dos hijos. Hace 9 días fue un recital de La Renga en La Plata. Una bengala, de características inusuales lo golpeó, lo dejó en coma profundo y 9 días después, murió.
Su muerte desató, una vez más, la discusión sobre una costumbre que muchos aseguran le llegó al rock de la mano de los fanáticos del fútbol: las bengalas. En la provincia no existe ningún tipo de regulación específica sobre el uso de bengalas y, por lo tanto, su control queda supeditado al arbitrio de los organizadores o productores, los policías o los propios asistentes y su responsabilidad individual. La muerte de una persona comprueba que ninguno de estos filtros dio resultado. No son pocas las bandas de rock que han decidido suspender un show ante el fuego de una bengala. Sin embargo, el humo se sigue viendo en los espectáculos multitudinarios y hace difícil divisar una solución al problema. Hay quienes exigen una ley al respecto y hay quienes aseguran que sólo un cambio cultural evitará una nueva muerte. Seguramente, una opción sin la otra no es posible. Lo ideal, sin embargo, sería que no fuera necesaria una ley para legislar un comportamiento humano que se presenta como obvio: el respeto por la vida del otro.
|
|
En dos opiniones opuestas podemos plantear dos visiones posibles sobre La hora del planeta, una iniciativa que propone apagar las luces durante una hora, un día determinado, para concientizar sobre el cambio climático. En Córdoba, fue la primera vez que la Municipalidad adhirió de manera oficial a la propuesta y cientos de personas se juntaron en la plaza de la Intendencia y sólo se alumbraron con velas. Lo mismo ocurrió en numerosas ciudades del mundo, bajo la misma consigna.
Visión 1: Desde la WWF (World Wide Fund for Nature), la organizadora del evento a nivel mundial, aseguran que la iniciativa permite unir en un mismo momento, las voces de todo el mundo que se transforman en un altavoz para reclamar medidas que permitan el cambio climático. El gesto simbólico se transformaría así, en el punto de partida para lograr el cambio. Según la página oficial se sumaron más de 4 mil ciudades de 135 países.
Visión 2: En la vereda opuesta, se ubican los que creen que una hora, en un día al año no puede promover cambios reales y mucho menos generar políticas concretas. En el mundo actual, vivir significa gastar energía y consumir energía. Sólo un cambio de vida y de hábitos radical podría ayudar realmente a modificar la realidad de un mundo repleto de problemas. Un símbolo es positivo pero si no viene acompañado de una conducta consecuente, pierde sentido.
Como sucede muchas veces, los grises o los puntos medios suelen ser los más interesantes: personas que no sólo apagan la luz en su casa una hora al año, sino que de manera consciente adquieren día a día hábitos que permitan cuidar el medioambiente de manera integral.
Pregunta: La hora del planeta, ¿sirve?
Respuesta posible: sirve, sólo si es acompañada de acciones el resto de los 365 días del año.
|
|
Este fin de semana, se realiza una nueva entrega de los premios Oscar y como viene sucediendo hace poco tiempo, todo acontecimiento mundial, es seguido en vivo a trasvés de las redes sociales y muchas veces anticipado por estas nuevas vías de comunicación masivas. Los Oscar no escapan a esta reciente regla.
La pantalla de la tele ya no es ni por asomo, la más vista durante un acontecimiento, o por lo menos no es la única. El celular, la computadora o cualquier otro moderno dispositivo que permita el acceso instantáneo y en tiempo real, a lo que sucede en algún remoto lugar, toma relevancia.
Estos nuevos hábitos de comportamiento están siendo estudiados de cerca por las grandes compañías de televisión para no perder audiencias. Quizás ésta, sea la razón por la cual la cadena ABC decidió construir un sitio web especial para la próxima entrega de los Oscar. El principal atractivo: ver lo que las cámaras no muestran. Todo el detrás del show que reúne a la mayor cantidad de estrellas hollywoodenses del mundo, no sólo se verá en Internet, sino que además podrá comentarse en vivo y en directo, desde cualquier red social.
El cálculo de multiplicación es sencillo. Más audiencia a través de más medios. Así lo demuestran algunos datos. Según publica en una nota el diario español El Mundo, la última edición del Super Bowl, batió el récord de espectadores registrado hasta el momento con más de 4 mil tweets por segundo. Para muestra basta un botón.
|
|
|